Cabaña Marconi: tu refugio para todo el año

Se podría decir que este restaurante es el lugar ideal para la llegada del buen tiempo, debido a su terraza acristalada y al hecho de que está rodeado de naturaleza. Sin embargo, fui a visitarlo en un día de lluvia y frío, y me pareció que aquí todo encaja y nada desentona, incluso cuando las bajas temperaturas no acompañan. Al tratarse de una cabaña inspirada en los refugios de montaña o en las casas del Norte de Europa, la ambientación es inmejorable durante todo el año. 

Al entrar en Cabaña Marconi, además, las maderas, las lámparas de diseño o los libros acerca de lugares recónditos del Norte del mundo… hacen lo propio para que entres en situación y te apetezca pedir un plato contundente al igual que reconfortante, como las clásicas albóndigas suecas con puré de patatas y mermelada de arándanos.

Ahora bien, si te acercas en un día soleado, en el que apetece algo más fresquito, con sabor a mar, la toast skagen, la tradicional tosta de gambas del mercado de Estocolmo, es uno de sus hits, para que te sientas uno más de la capital sueca, sin salir de Madrid. Y si quieres añadirle un toque dulce a tu experiencia, elijas lo que elijas, estará bien porque hay una amplia variedad de postres elaborados en el día por el equipo de cocina. 

La fondue de quesos, los mejillones a la crema con patatitas fritas o los platos cárnicos como el Chateaubriand con salsa bearnesa son otros platos estrella de este establecimiento especializado en cocina internacional con un matiz sueco y fundado por Marcos Olazábal Janson. 

Apartado, silencioso, íntimo y acogedor, este sitio debería estar en tu lista de favoritos para cuando tengas ganas de huir de Madrid en pocos minutos. Y para celebrar la Navidad y la llegada de Papá Noel con la atmósfera perfecta.