La Gran Tasca: más de 80 años rindiendo culto al cocido madrileño

En Madrid hay platos que son pura identidad, y pocos representan mejor ese espíritu que el cocido madrileño. Aquí lo saben bien y lo preparan con mimo y esmero, reafirmando su papel como gran referente de este plato en la capital.

Este lugar conserva intacta la esencia de las antiguas casas de comidas madrileñas. Sus paredes, llenas de fotografías históricas, cuentan la vida de un local por el que han pasado generaciones de comensales y rostros tan diversos como Lola Flores, Alfredo Landa, Paco Martínez Soria o Miguel Indurain. Más de 80 años después, sigue siendo un lugar donde el tiempo parece detenerse alrededor de la mesa.

Su trayectoria es también la de una familia. En los años 90 pasó a manos de Luis Álvarez, y hoy es su hijo quien dirige el restaurante tras haber aprendido el oficio desde abajo, pasando por cocina, sala y gestión. Esa forma de entender la hostelería se traduce en un servicio cercano, donde el cliente se siente en casa desde la primera visita.

El secreto de su cocido está en el tiempo y el producto. Dos días de elaboración para una sopa intensa, desgrasada y llena de sabor, y una bandeja generosa (quizás demasiado) con 15 ingredientes cuidadosamente seleccionados: garbanzos castellanos, carnes ibéricas, embutidos asturianos y verduras de temporada. Un plato pensado para compartir, que une generaciones y convierte cada comida en una celebración. Para 2026 se han marcado un objetivo claro: alcanzar los 20.000 cocidos servidos y superar así los 19.600 del año pasado.

Más allá del cocido, su carta mantiene vivo el recetario tradicional madrileño con croquetas, callos, torreznos o postres caseros que cierran la experiencia con sabor a hogar. 

Un consejo: lo más probable es que no puedas terminar el cocido, así que no dudes en pedir un táper para llevar.