Ekö Bistro estrena barra
Esta recién apertura del barrio de Alonso Martínez vuelve a mover el tablero gastronómico madrileño con una propuesta que condensa su esencia más libre, atrevida y hedonista, pero ahora en formato barra. Los dos dueños del local —cocinero y sumiller— han creado un espacio pensado para disfrutar sin reglas, sin prisas y sin solemnidades, donde la calidad sigue siendo la brújula que guía cada bocado y cada trago.

La barra, con capacidad para 24 personas y un ticket medio de unos 20 euros, ofrece una experiencia más informal que la del restaurante, pero igual de sorprendente. En la carta de pequeños bocados se despliega una creatividad que mezcla con acierto la cocina francesa y la española, dando lugar a platos que no se encuentran en otras barras de la capital. El croque monsieur, convertido ya en icono, combina una bechamel impecable, queso Saint-Nectaire y papada Joselito en una versión difícil de superar. A su lado brillan propuestas como la quiche de puerro y champiñón, el rôtie de Camembert con patatas baby o el boudin blanc de Maison Huchin, una joya traída del norte de Francia.
No faltan guiños castizos reinterpretados, como las gambas al ajillo transformadas en saam tailandés o las croquetas de rabo de toro de interior meloso. Incluso los callos madrileños encuentran nueva vida en forma de rollitos con ají amarillo. Y si eres de acabar “a la francesa”, no dejes de probar su tabla de quesos franceses.
En la parte líquida se eleva la experiencia con más de 30 vinos por copa y una carta de cócteles que incluye la nueva serie inspirada en los siete pecados capitales. De entre todos los saboreados, me quedo sin duda con Gula y Envidia. Y los fines de semana, la barra se convierte en el reino del aperitivo, un plan perfecto para desconectar y disfrutar.
Ekö Bistro vuelve a demostrar que comer bien también puede ser algo desenfadado, donde poder “mancharse las manos”, sin necesidad de manteles. Aquí, el disfrute es ley.




