Bāro: handrolls con acento mexicano
En una ciudad donde el ritmo lo marca la calle y los planes cambian sobre la marcha, Bāro se ha convertido en uno de los conceptos gastronómicos más apetecibles del momento. Con locales en Ponzano 4 y Velázquez 55, el proyecto del chef Erick Báez —pionero en Madrid en el formato handroll— da un paso más y redefine la manera de comer sushi en clave urbana, fresca y muy disfrutona.

Aquí el protagonista es el handroll, preparado al momento en barra y pensado para comerse con las manos, sin ceremonias innecesarias. Producto de calidad, equilibrio en cada bocado y una carta ligera que funciona especialmente bien entre semana, cuando apetece comer bien sin excesos ni complicaciones. Una opción accesible y sabrosa que demuestra que el sushi también puede ser informal.
Pero cuando cae la noche, el plan cambia. Bāro se transforma en punto de encuentro para compartir, enlazar handrolls con cócteles y alargar la sobremesa en un ambiente animado y desenfadado. La propuesta líquida acompaña con personalidad: yuzu, sake, agave y destilados japoneses conviven con micheladas, margaritas y algún que otro guiño picante que conecta con las raíces mexicanas del chef.
Porque si algo define a Bāro es esa fusión natural entre Japón y México. En la carta conviven los clásicos handrolls con tacos gobernador, tacos dinamita o gyozas de cochinita pibil, en una reinterpretación mestiza que aporta carácter sin perder técnica ni respeto por el producto.
El diseño interior, inspirado en un Tokio contemporáneo y firmado por el estudio de Borja Moreno de Cala Vargas, refuerza la experiencia con barras de show cooking, mesas altas y bajas y una atmósfera cálida que se adapta tanto a comidas rápidas como a cenas largas.
Joven, urbano y conectado al estilo de vida madrileño, esta nueva apertura confirma que el sushi puede ser accesible, social y lleno de ritmo. Un lugar al que apetece volver.




