El arte como resistencia a la represión

Mientras en Europa algunos disfrutaban de la anhelada democracia y otros estaban en pleno boom económico… América Latina vivía uno de sus peores momentos. Quedaba finalizada una época de expectativas revolucionarias y empezaban las dictaduras militares y las guerras internas.

Eran los años ochenta, un período convulso y al mismo tiempo, lleno de iniciativas artísticas de resistencia. A toda ellas el Museo Reina Sofía (C/Santa Isabel, 52) dedica la exposición Perder la forma humana. Una imagen sísmica de los años ochenta en América Latina, que podemos ver hasta el 11 de marzo de 2013. La muestra arranca en 1973, año del golpe militar de Pinochet en Chile y se extiende hasta 1994, cuando el Zapatismo inaugura un nuevo ciclo de movilizaciones.

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Más de seiscientas obras de todo tipo de soporte, la mayoría inéditas, nos relatan tanto la violencia política como las experiencias de libertad nacidas como protesta ante la realidad.

Algunas iniciativas, tanto colectivas como individuales, nacieron estrictamente relacionadas con escenas contraculturales como las movidas de rock underground o la disidencia sexual; otras surgieron a través de los movimientos de derechos humanos como nuevas formas de demandas y subversión.

Todas se caracterizaban por la impronta festiva, la ética del hazlo tú mismo y el humor como herramienta crítica y catártica; se realizaban en espacios no convencionales y en ellas se cruzaban de un modo novedoso, experimental y disruptivo, arte, cuerpo y política.

Entre las temáticas expuestas encontramos el fotoperiodismo crítico chileno y argentino, la supervivencia del ritual Arete Guasu en una comunidad aborigen en Paraguay, las performances en los espacios underground de Argentina, Brasil, Chile, Perú o México, y las estrategias creativas para denunciar los desaparecidos por el terrorismo de Estado, de parte de los movimientos de derechos humanos en el Cono Sur.

El cuerpo es otro tema clave de la muestra. El cuerpo como medio por hacer arte con nada o el cuerpo golpeado y como protesta a la censura del desnudo integral y colectivo. Es éste el caso de los trabajos fotográficos de Gianni Mestichelli, vinculado a la Compañía Argentina de Mimo, que retratan episodios de experimentación corporal en contextos de violencia.

El cuerpo como dispositivo para reivindicar la propia identidad sexual en una sociedad homófoba. Así, en esta zona observamos la figuración travesti de la mano de Carlos Leppe, Las Yeguas del Apocalipsis o Sergio Zevallos en Perú. También, vemos trabajos y objetos del intérprete Ney Matogrosso quien marca una posición frontal contra los esquemas sexuales e identitarios vigentes en un ambiente de censura, prejuicio y violencia en Brasil a finales de los años setenta. A su vez, algunas piezas abordan el deseo homosexual, como la serie fotográfica del colombiano Miguel Ángel Rojas quien registra situaciones de sexo clandestino entre hombres en teatros de la ciudad de Bogotá, o el cuadro del chileno Juan Dávila.

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A la censura mediática los artistas pusieron de manifiesto las secuelas sufridas por la opresión política. Así, conviven imágenes y documentos que muestran el hallazgo de cadáveres o gestos como la autoinmolación de Sebastián Acevedo en Chile, con obras de artistas como la Carpeta Negra del Taller NN donde se registran imágenes de matanzas y violencias extremas en Perú. Los signos de violencia también aparecen en los dibujos de cadáveres de Alejandro Montoya y en los paneles que registran las fotoperformances de Elías Adasme.

Entre los movimientos activistas que apenas conocemos en Europa, destacamos OV3RGOZE, el poema-graffiti del colectivo Gang que invade las calles de Río de Janeiro. Representa un llamamiento a imaginar nuevas formas de contestación a través de la parodia, la burla y el placer en la esfera pública.

La contrainformación tiene un lugar destacados en la exhibición. Una sala alberga varios capítulos de Teleanálisis, noticiarios clandestinos grabados y distribuidos clandestinamente en cintas VHS en Santiago de Chile entre 1984 y 1989. También se muestra el trabajo de distintos fotorreporteros argentinos y chilenos que, desde múltiples estilos y miradas, permitieron visibilizar aquello que nunca salía a la luz.

El recorrido termina con un archivo digital que reúne cientos de fotos y documentos relacionados con las prácticas creativas desarrolladas por el movimiento de derechos humanos en Argentina. Además, podemos ver documentos producidos por el Colectivo Acciones de Arte (CADA), así como un vídeo del artista cubano Glexis Novoa sobre la performance en la década de los ochenta en Cuba, así como una pequeña colección de fanzines, revistas underground brasileñas, argentinas, peruanas y chilenas que versan sobre las escenas p(A)nk de aquellos años.

Perder la forma humana. Una imagen sísmica de los años ochenta en América Latina es sin duda, una óptima ocasión para conocer mejor la situación socio-política del llamado Cono Sur, así como para aprender de la historia.

Si estáis preparando vuestra visita a Madrid, os interesará saber que el Reina Sofía es de las pocas pinacotecas que abren los lunes y cierran los martes. Además, este museo ofrece entrada gratuita de lunes a viernes de 19 a 21 horas, los sábados de 14:30 a 21 horas y los domingos de 10 a 19 horas, el 18 de abril, el 18 de mayo, el 12 de octubre y el 6 de diciembre.

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