El café, la comedia del dinero

Ludópatas, embusteros, adúlteros y mafiosos protagonizan El café de Rainer Werner Fassbinder, inspirado en la obra de Carlo Goldoni, en cartel del Teatro La Abadía (C/ Fernández de los Ríos, 42) hasta finales del mes de marzo. ¿Qué queda en la versión del alemán de la comedia del dieciocho? ¿Cuánto hay de actualidad en lo que contaba el autor hace 40 años? 

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Si para Goldoni un café representaba una isla de salvación en la ciudad corrupta, para Fassbinder esa esperanza de salvación ha desaparecido casi por completo. El café ha sido invadido por el casino, los dos espacios son intercambiables como lugares destinados al comercio de cosas de todo tipo, monetario y sexual. En palabras de Daniel Moreno, uno de los actores de la obra, los personajes son “piezas de sistema, máquinas movidas por el dinero”.

El café, subtitulado La comedia del dinero, no ha perdido un ápice de actualidad, en un período en el que todas las relaciones y actividad humana están viciadas por el poder y el dinero. Es más, su director, Dan Jemmett, la define una obra profética.

En un contexto de desencanto general ante el poder político y de autocrítica ante los desmanes del sistema en el que vivimos, la visión social de Fassbinder está más vigente que nunca y gracias a la dirección de Jemmett, El Café deviene un espectáculo que no deja a nadie indiferente.

En el medio de esa fascinación y obsesión por comprar, vender y robar, El café nos invita a cuestionarnos cómo podemos empezar, en el plano individual o colectivo, a apartarnos de nuestra criminal obsesión por lo cosmético para volver a conectar con lo real.

Las propias condiciones de producción de la obra ponen de manifiesto la singularidad de la coyuntura en que nos encontramos: este espectáculo sale adelante gracias a la propuesta de viabilidad pactada entre el elenco de actores y La Abadía, por la que, ante los recortes de presupuesto en el teatro, los actores han decidido llevar a cabo el proyecto aun sometiendo su sueldo al resultado de la taquilla.

El espectáculo, asimismo, prevé una serie de eventos colaterales, bajo el título Lieber Fassbinder: el anarquista romántico, que incluye un ciclo de cine en el Círculo de Bellas Artes (C/ Alcalá, 42); un taller y una discoteca con música de los años 60-70, con los djs T.Raumschmiere y Pollyester.

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