Pink Lady®, dale un mordisco al buen hacer y a la sostenibilidad

En muy pocas ocasiones tenemos el placer de conocer de cerca los procesos de elaboración de productos y alimentos. Cuando eso ocurre disponemos de una información muy valiosa a la hora de decantarnos por unos u otros. Saber de dónde procede lo que ponemos en nuestra cesta de la compra nos hace más conscientes y responsables. Y eso mismo es lo que nos ha pasado tras nuestra visita a las instalaciones de las manzanas Pink Lady®. Esos céntimos de más, con respecto al precio de otras manzanas, son en realidad una inversión en medio ambiente, biodiversidad y trabajo justo.

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No queremos aburriros con demasiados números, pero es de justicia mencionar algunos: una manzana Pink Lady® crece durante 7 meses en el árbol, para desarrollar su plena riqueza aromática; son necesarias 700 horas de trabajo por hectárea, es decir, el 20% de tiempo más en relación con otras variedades; se realizan 3 pasadas por el huerto para cada cosecha; se trabaja de un 20 a un 30% menos rápido en las líneas de clasificación para seleccionar sólo manzanas que respondan al pliego de especificaciones de esta marca. En definitiva, el cultivo de estas manzanas es muy exigente, desde la elección del suelo (adecuado y con una insolación óptima) hasta la garantía final de una producción de calidad.

Más razones para elegir una Pink Lady® frente a otras manzanas. Sus productores están muy comprometidos para reducir cada vez más el impacto ecológico de sus actividades y el despilfarro alimentario, aplicando los principios de una producción frutícola integrada. Este modo de cultivo, respetuoso con el medio ambiente y la biodiversidad, combina prácticas convencionales con soluciones naturales provenientes de la agricultura biológica. Para anticiparse al máximo a los eventuales ataques de elementos dañinos y limitar al máximo recurrir a tratamientos, cada productor observa y conoce muy bien hasta la más pequeña porción de su huerto.

De entre los otros métodos preventivos y alternativos para proteger el huerto, destacamos la confusión sexual, que permite luchar contra algunos elementos dañinos, en particular la carpocapsa, principal peste de la manzana. Se instalan así en los huertos difusores de feromonas – sustancias atractivas idénticas a las producidas por la hembra de la carpocapsa – para desorientar al macho y evitar la proliferación de este insecto. Los setos compuestos plantados en los bordes de los huertos también ayudan en la lucha integrada, porque dan cobijo a los depredadores naturales de las pestes habituales de los manzanos.

Asimismo, los productores de esta manzana especial trabajan a diario para salvaguardar el patrimonio y los paisajes locales; todos los embalajes de Pink Lady® son completamente reciclables; y los centros de acondicionamiento adoptan diferentes iniciativas para reducir el consumo de electricidad, como la de recurrir a la instalación de paneles fotovoltaicos, la de aplicando programas de aislación térmica o la de reciclar el agua.

Si tuviéramos que resumir por qué una manzana Pink Lady® es tan especial, diríamos que lo es por su textura crujiente, su coloración única, su porcentaje de azúcar definido, su firmeza y su hermosa redondez. Para que una manzana obtenga el famoso sticker en forma de corazón, garantía de calidad y autenticidad que permite identificar de inmediato una manzana Pink Lady®, es necesario superar un exhaustivo control que dura aproximadamente 2 horas.

Así que, ya sabes, la próxima vez que muerdas esa célebre manzana, con sabor a fresa de los bosques, vainilla, litchi y rosa…. estarás dando un mordisco al buen hacer y a la sostenibilidad!!

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