7 Islas Hotel se convierte en un espacio urbano de la mano de Kikekeller

7 Islas Hotel (C/ Valverde, 14) lleva 15 años a espaldas de la Gran Vía, sin embargo es muy probable que nunca te hayas fijado en él, por lo menos hasta hoy, ya que acaba de estrenar nueva imagen, basada en un diseño sencillo y funcional que lleva la firma de Kikekeller.

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Desde los diferentes ambientes de su amplio Lobby Bar hasta cada una de sus habitaciones, pasando por sus áticos con terraza, el hotel ha dejado de ser una casa para los canarios – su dueño, Juan Rosa era originario de Lanzarote – para convertirse en un hogar algo más urbano, sin renunciar a sus orígenes, por ejemplo se conservan varias de las columnas de piedra volcánica de Lanzarote en su Lobby Bar.

Se han empleado materiales robustos como la madera y el acero y recuperando la artesanía de los años 50, los chicos de Kikekeller han creado muebles únicos diseñados y fabricados en su taller, donde han contado también con la participación de jóvenes creadores de Madrid, que han producido diferentes piezas como lámparas, colgadores y otros elementos decorativos.

En las habitaciones, muy confortables, cálidas y elegantes, se han combinado materiales y colores naturales, sin abusar de los adornos. Un detalle de ecos canarios es el cesto de basura de mimbre, fabricado en una empresa familiar de las islas. Los cabeceros también mantienen ese aire isleño de los orígenes, siendo de acero y cuero trenzado y creados en colaboración con Matías Carbiá. Mientras que los colgadores son pequeñas manos y pies de bronce diseñados en colaboración con Ignacio del Toro.

Las amenities son de la marca Malin + Goetz, la firma neoyorkina que apuesta por tratamientos que sean efectivos y respetuosos –sus productos no tienen detergentes, colorantes ni parabenos-. Y las nietas de Juan Rosa, Mónica, Kira y Luz (las artífices del nuevo look), han querido tener otro detalle especial a sus huéspedes: todas las habitaciones disponen de un kit de yoga.

Las 79 habitaciones se dividen en Easy Rooms, Deluxe o en áticos con terraza (hay tres), desde los que se puede disfrutar de una estupenda vista de los tejados de Madrid. Todas cuentan con baño de mármol y algunas disponen de bañeras vintage, una incluso con vistas a la terraza, ¿se puede pedir más? Quizás que no sean muy caras…. Bueno, las Easy Room rondan los 94 euros, que no está nada mal por un 4 estrellas.

La recepción se limita a una larga mesa con dos ordenadores para realizar los trámites habituales de un hotel, proponiendo así una apertura a todo tipo de público para que pueda hacer uso de sus estancias y disfrutar de un desayuno, un almuerzo o un afterwork. Siempre aquí suelen tener lugar diferentes exposiciones, de hecho, uno de los pilares fundamentales del hotel es su apuesta por el arte y la cultura. Cada tres meses un artista emergente es invitado para mostrar su obra aquí.

La carta del Lobby Bar (cuenta con precios bastante asequibles) entremezcla recetas nacionales con las internacionales, destacando entre ellas, la crema Vichysoisse con brocheta de pulpo, los dumplings de gamba y pato o los pambao de salmón ahumado y alga wakame.

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