Galletas deconstruidas y la nueva mezcla entre gofres y perritos calientes: experiencias culinarias únicas en Madrid

 

Foto: Pixabay // CC0 Creative Commons

A los amantes del buen comer pocas cosas nos pueden sorprender ya. Ni las curiosas hamburguesas veganas de McDonald’s, ni los kebaps de chocolate de Chocolate&NUT (C/Academia, 5), ni el reciente éxito de los bares de cereales, en donde el tradicional tazón de leche con cereales de los desayunos de antaño se convierte en toda una joya gastronómica de lo más fotografiable. Por no sorprendernos, no nos sorprende ni la historia de algunos de los alimentos que consumimos a diario, desde la creación del sándwich por casualidad de la mano del IV Conde de Sandwich, un jugador empedernido de cartas que inventó este emparedado al no querer parar sus partidas maratonianas para comer, hasta la posible invención de las patatas fritas por parte de Santa Teresa de Ávila.

Sin embargo, Madrid siempre tiene esa capacidad de reinventarse y de ofrecernos cosas nuevas que terminan por rompernos todos los esquemas prefijados. Ejemplo de ellos es la propuesta de Dough, un local situado en el número 23 de la Calle General Pardiñas y que ha conseguido que cambiemos completamente nuestra idea de lo que es una galleta. Y es que en Dough las tradicionales cookies no se comen con la mano, sino con la cuchara. La idea de los cuatros jóvenes que están a cargo del negocio está plasmada en el propio nombre del local ya que “dough” es, literalmente, “masa” en inglés. Así, las galletas que ofrecen se preparan de la misma manera que las galletas normales y con los mismos ingredientes pero son presentadas en formato amasado. Todas ellas están horneadas y se consumen frías, consiguiendo una textura y cremosidad muy similar a la de los helados. De hecho, la posibilidad de probarlas en una tarrina o en un cucurucho te lo recordará todavía más.

En la actualidad Dough cuenta con un total de 7 sabores habituales (brownie, galleta oreo y chocolate blanco; avena en hojuelas, chips de chocolate y M&M’S; Nutella con galletas trituradas y sal en escamas; Milka y Chips Ahoy; chocolate blanco con Kinder Bueno; crema de cacahuete con mini marshmallows y chips de chocolate y masa madre a combinar con cualquiera de los toppings disponibles), además de un sabor diferente cada semana. Todos ellos son preparados a diario de forma artesanal y a partir de ingredientes frescos. Por si esta variedad no fuese suficiente para los más golosos, también cuentan con batidos preparados a partir de la misma masa y con galletas tamaño extragrande. Su lema: Se hace igual pero se come diferente. Nunca mejor dicho.

Si estas galletas deconstruidas no te han llamado la atención lo suficiente espera a conocer los Yoguis, los gofres más inverosímiles de todo Malasaña. La idea base de esta nueva apuesta gastronómica surgió de una necesidad: la de proporcionar a los madrileños la posibilidad de disfrutar de un tentempié salado a cualquier hora. Así, los responsables de Yoguis abrieron un pequeño local en la Plaza del 2 de mayo en el que ofrecen durante todo el día y buena parte de la noche gofres calientes con un relleno salado a todo aquel que quiera experimentar una nueva versión de la tradicional receta dulce. Muy similares a los Waffle dogs, una mezcla entre gofre y perrito caliente muy popular en Hawaii, los Yoguis pueden ser rellenados de todo tipo de ingredientes: queso, champiñones, bacon, pollo o calamares son algunas de las delicias que podrás encontrar en su oferta. Su modo de preparación es muy sencillo: se calienta el gofre en la plancha y antes de cerrarlo se rellena de los ingredientes que hayamos escogido y que previamente han sido cocinados, y se inserta una varilla de madera para que podamos comerlos de una manera sencilla y sin mancharnos. Lo mejor de estos novedosos bocados es su precio: tan solo dos euros por Yogui. Además, tienen un Yogui especial apto para veganos (Popeye: espinacas, champiñones y salsa de tomate) y una oferta dulce para los menos arriesgados.

Texto de M.D.

 

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