‘Xanverí’, cuando el Levante encuentra lo castizo

Dicen que un madrileño que se va siempre vuelve. Y así, César Anca regresa al barrio que le vio nacer, Chamberí, para acoger su nuevo proyecto gastronómico, donde se fusiona la gastronomía madrileña y la levantina, dos ejes importantes de su cocina. En Xanverí encontramos aquellos platos que han marcado las dos décadas de trayectoria en Alicante del chef, así como nuevas propuestas que reinventan la tradición culinaria castiza.

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Nada más entrar nos topamos con un enorme mosaico que recrea los azulejos del paseo marítimo de Alicante así como con cerámicas, mármoles, ladrillos, baldosines y detalles en forja del barrio de Chamberí, y por una impresionante lámpara en forma de chispa, en alusión al origen industrial de este último, dominado por el oficio de la metalurgia. El casticismo también está presente en claveles, esculturas de gato y una serie de ilustraciones de la joven ilustradora valenciana Carla Fuentes que representan personajes curiosos e ilustres del barrio, como Enrique Tierno Galván, Joaquín Sorolla o la escritora Carmen de Burgos, entre otros.

¿Y cómo se refleja esa dualidad en la carta? Por un lado, encontramos los “arroces robados” (en cuya elaboración se emplea agua del Mediterráneo y ñora picada, al gusto alicantino) y por el otro, el “tigre a nuestra manera”, las mollejitas de ternera a la parrilla o los canutillos rellenos de mousse de queso y helado de violetas. Y al margen de los platos levantinos o castizos, hay unas propuestas icónicas, como la multipremiada milhoja de manzana ácida con foie, bacalao ahumado y queso de cabra.

La cocina de César está protagonizada por elaboraciones ligeras, técnicas de vanguardia y mucha paciencia. Tanto es así, que la elaboración de algunas recetas, como el pulpo sobre torrija de patata en ajada y gratinado suave de alioli, le han llevado años – 3 para ser precisos – hasta conseguir la textura perfecta. Además de los platos a la carta, la oferta se completa con una propuesta de arroz, pescado y verdura del día y un menú ejecutivo de 35€ que también cambia diariamente y que incluye dos entrantes, un pescado y una carne.

Por lo que respecta la carta de vinos, ésta tiene el firme objetivo de hacernos descubrir otras zonas vinícolas más desconocidas que tienen tanto que ofrecer como las clásicas denominaciones de origen. Así, cuenta con una cuidada bodega con 70 referencias curiosas y en cuya selección han apostado por colecciones de ediciones limitadas y variedades menos habituales de encontrar. Cabe destacar el apartado de tintos de Alicante y otras regiones nacionales dignas de descubrir que están empezando a despuntar, como Utiel-Requena o Monastrell.

Además del salón comedor principal, el espacio cuenta con “La Desenfadada”, un área informal con horario non-stop en la que se puede desayunar, picar o tomar una copa hasta las dos de la madrugada; y con el “Chispero VIP”, un reservado con capacidad para 12 comensales

Este restaurante de la calle Zurbarán, 18 tiene un ticket medio de entre 50 y 60 euros. El restaurante gastronómico abre de lunes a sábados de 13:30 a 16 horas y de 20:30 a 24 horas, y los domingos de 13:30 a 16 horas. La Desenfadada abre de lunes a sábados de 10 a 2 horas y los domingos de 10 a 16 horas.

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