El viaje empieza en el plato: así se vive la experiencia Sisapo

Con apenas 10 mesas, el restaurante que nos ocupa esta semana se caracteriza por llevar a cabo una conversación honesta entre la cocina peruana, asiática y mediterránea, afinada como una orquesta bajo la batuta del chef Alejandro Aguirre.

La historia de esa fusión, casi natural, nada forzada, comienza en Londres, en el calor de una robata japonesa, donde Alejandro decidió que quería algo más: quería contar su propia historia. Y esa historia hoy se sirve en forma de platos intensos, personales, construidos con técnica y alma.

El menú degustación El Encuentro es quizás la mejor forma de entender toda esa narración. Una sucesión de creaciones como la vieira con miso rojo y yuzu, la alcachofa baby de Tudela, coliflor y gambón al ajillo, la croqueta de cecina de wagyu, membrillo y parmesano, el arroz meloso con gamba roja, erizo, leche de coco y lima kaffir, el shao mai de rabo de toro con huevo frito de codorniz, sichimi y pimienta timut, el steak tartar con hueso de tuétano a la parrilla, el magret de pato con coliflor, pera al jengibre y tirabeques al wok o la tarta de queso reconstruida con frutos del bosque, tomillo limonero, albahaca, hierbabuena y helado de violetas. Todo sorprende sin artificios, combinando precisión con emoción. Pero no hace falta entregarse al menú completo (65€) para dejarse llevar: su carta ofrece también un paseo por esta cocina viajera, con un ticket medio que ronda los 35-40€.

Cada detalle en Sisapo está pensado para acompañar el viaje gastronómico: desde el ritmo de los pases hasta la calidez del servicio, todo suma para crear una experiencia envolvente. No es solo una cena, es una travesía sensorial donde cada receta cuenta una parte del relato vital de Alejandro.

Cocina pura, alejada de las modas del momento. Un lugar al que decidirás volver. Sin duda.