‘Arrabal’: asturiano, castizo y dogfriendly

Compartir tus momentos de ocio con un perro de más de 10 kilos no es nada fácil. Son muchas las veces que debe quedarse fuera. Así que, celebramos la iniciativa de restaurantes como Arrabal, una taberna tradicional ubicada en plena Plaza Mayor, que no solo les abre su terraza, sino también su fresco salón de arriba.

Para comprobar que no se trataba de puro marketing o postureo, acudimos a nuestra reserva con Nuka, un pastor belga. Y efectivamente, no tuvimos ningún problema para sentarnos con ella a la mesa y el personal la mimó en todo momento, sirviéndole también a ella un cuenco lleno de agua.

Sin embargo, ese no es el único aliciente para visitar Arrabal. Su cachopo, galardonado como el mejor, según la homónima Guía es otro de ellos. Tradicional, de ternera (asturiana, tierna y jugosa) con jamón y queso ahumado de Pría (de la zona de Llanes) y con un rebosado de harina, huevos frescos y pan rayado, viene acompañado además, de unas patatas fritas tipo gajo, pimientos del padrón y una salsa de queso azul.

En su carta, libre de timos ‘atrapaturistas’, encontrarás propuestas para compartir tanto asturianas como castizas, para ir abriendo boca, te recomendamos pedir los mejillones, que el chef Arsenio Figueroa Picón elabora con un guiso de salsa de tomate y un toque picante. Y para terminar, deja un hueco para la tarta de queso, no te defraudará.

Quizás no todos sepáis que La Plaza del Arrabal era el nombre de la Plaza Mayor durante el reinado de Juan II de Castilla y hasta 1812. De ahí el nombre de este restaurante, que cuenta con unas cuevas que recuperan toda la esencia del siglo XVI del que son originarias y que se sustentan sobre el mismo y original ladrillo con el que fue construido en 1504.