No la llames hamburguesa, llámala Galeguesa

La carne de vaca Cachena, criada en la frontera entre Galicia y Portugal, llega a Madrid, concretamenta a la calle Cava Alta n.27, en forma de burger artesana con garantía de origen elaborada en obrador propio”. La gastronomía, el territorio y la alimentación ecológica se combinan así para crear un concepto único, que cierra el círculo de la confianza desde la producción hasta el consumo final.

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Ahora bien, lo artesanal no está reñido con las últimas tecnologías. “Las utilizamos hasta el punto en que podamos seguir definiéndonos artesanos”, precisa Áser Alvarez, uno de los fundadores de la firma.

La iniciativa surge hace quince años con la recuperación de terrenos abandonados en Celanova, (Ourense) y la creación de una ganadería de la raza alpina salers y de la galaica cachena (en aquel entonces en vía de extinción), originaria de esta zona. Tras haber vivido muchos años fuera, los hermanos Roberto y Áser Alvarez decidieron volver a los orígenes, primero abrieron en 2012 una sala de despiece propia y en 2014 el primer local de Galeguesa, en Vigo (que cuenta con el sello Slow Food).

La vaca Cachena, que crían sólo con pastos y cereales, ha pasado de estar en peligro de extinción a codearse con la carne de Kobe, por sus propiedades organolépticas. Se trata de un producto natural y saludable, por su bajo contenido en grasa, de ahí la idea de llamarla galegusa y no hamburguesa.

Pepe Solla la tuvo en su carta en su primer restaurante de Madrid y contribuyó mucho a la fama de la marca, pero luego los hermanos Alvarez decidieron no seguir con colaboraciones de este tipo, para controlar todos y cada uno de los sitios donde está presente su sello.

En Galeguesa encontramos una carta de burgers diferentes, como la de Lacon con grelos, la con queso tetilla derretido o la vegana elaborada con guisos de verduras de temporada, además se creerá una suerte de club de amigos para dar vida a nuevas recetas; patatas gallegas cortadas a mano; pan casero de productores locales (briosche o con semillas); platos de cuchara del día, preparados con verduras frescas; postres artesanos, como queso con membrillo en versión contemporánea o la burger de chocolate; cócteles ecológicos, vinos de D.O. gallegas y cervezas artesanales en espacios que invitan a disfrutar en un ambiente acogedor, que evoca el origen del producto, la finca donde crían el ganado.

De hecho, en la decoración predominan los materiales naturales, como la madera, y el color verde, como símbolo de la naturaleza. Actualmente se exhiben unas fotos de los años 30, 40 y 50 procedentes de la mediáteca del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente y según nos comentó Áser Alvarez quieren que en los locales se escuchen los sonidos del monte en vez de música…. En definitiva, quieren trasladar un pedazo de la finca a cada establecimiento.

Tras esta apertura madrileña, tienen previsto abrir un segundo local de Vigo con corner take away y otro en Ourense.

Con el objetivo de demostrar que otro mundo rural es posible, Galeguesa ha puesto en marcha el Centro Terapéutico y Comunitario A Chaira de Amoroz, donde trabajan en la finca con colectivos de discapacitados psíquicos y en riesgo de exclusión social. El grupo organiza también residencias de artistas donde tienen lugar cursos de meditación y de conexión con los animales. Dentro de 5 años un centro de empleo y un restaurante en la propia finca.

Si necesitas más razones para hincarle el diente a esta burger, te señalamos que en Just Eat hay alrededor de 1000 comentarios con una valoración de 5 estrellas sobre 6. Según nos comenta Áser Alavarez, la Galueguesa funciona muy bien con las entregas a domicilio porque no es estrictamente necesario comerla caliente, al no llevar conservantes, mantiene todo su sabor también templada.

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