Almara: oda al Mediterráneo
Una semana más te hablamos de una dirección imprescindible en la capital madrileña. Este nuevo espacio, una de las mesas más interesantes del momento, demuestra que no hacen falta grandes artificios para conquistar: aquí el protagonismo lo tiene el producto, el respeto por la cocina de siempre y una ejecución precisa que convierte cada plato en una apuesta segura.




Su nombre hace un guiño claro al mar y a los productos marinos, si bien la propuesta gastronómica va mucho más allá, con opciones muy bien resueltas también para los amantes de la carne.
La experiencia arranca con una serie de entrantes pensados para compartir y abrir boca. Destacan las milhojas de patata con salsa brava y alioli, un juego de texturas donde el crujiente y la cremosidad se equilibran a la perfección. A su lado, las croquetas cremosas de gamba blanca y su tartar son pura intensidad, con un interior meloso que confirma el cuidado en la elaboración.
En los principales, el nivel se mantiene con propuestas que combinan tradición y técnica. El solomillo de ternera salteado con parmentier de patata, demi glace y ajos tiernos es uno de esos platos que no fallan: sabroso, equilibrado y con ese punto reconfortante que invita a alargar la comida. Por su parte, el canelón de txangurro aporta un guiño más gastronómico, con un relleno delicado y lleno de matices.
El final dulce no se queda atrás. La torrija caramelizada con helado de dulce de leche pone el broche perfecto, combinando tradición y golosidad en un postre que siempre apetece.
Y más allá de la cocina, esta nueva apertura conquista por su cuidada decoración, con una atmósfera elegante y acogedora, y una terraza que invita a quedarse. Un espacio pensado para disfrutar sin prisas, donde cada detalle, desde la luz hasta el ambiente, acompaña la experiencia.
Con un ticket medio de 50 euros, abre de domingo a jueves de 13h a 00h, viernes y sábados de 13 a 1h.




