Tse Yang: el restaurante que enseñó a Madrid la alta cocina china 

En una ciudad donde las aperturas gastronómicas se suceden sin descanso, hay lugares que no necesitan reinventarse para seguir siendo un referente. Hoy te hablamos de uno de ellos. Mucho antes de que Madrid se llenara de asiáticos de autor, este restaurante ya demostraba que la cocina china podía ser sinónimo de excelencia, producto y servicio impecable.

Ubicado en plena milla de oro, conserva intacta esa elegancia que lo convirtió en pionero hace casi tres décadas. Con la llegada del buen tiempo, su terraza ajardinada es todo un place to be de la zona. Pero el interior tampoco se queda atrás: luminoso, refinado, con vistas al jardín y una decoración que mantiene ese equilibrio entre sofisticación oriental y lujo discreto.

La experiencia comienza con una refrescante ensalada de langosta y castañas de agua, antes de dar paso a unos dim sum artesanales. Entre ellos, nos conquistó especialmente el xiaolongbao, ese delicado bocado que esconde un intenso caldo en su interior, junto al dim sum de langostino al vapor y la versión trufada.

Continuamos con un crujiente rollito de langostino y un arroz frito con langostinos tigre y salsa de judías negras, perfectamente equilibrado. Aquí, además, buena parte de las elaboraciones se terminan o se presentan en mesa, reforzando esa atención al detalle que caracteriza al servicio. El gran protagonista sigue siendo el legendario pato laqueado, preparado durante más de dos días y trinchado frente al comensal. Su piel crujiente y su carne extraordinariamente jugosa justifican por sí solas la visita. 

El broche final llegó con una tapioca de mango y leche de coco, una especie de arroz con leche asiático ligero, fresco y muy aromático.

La calidad del producto, el impecable servicio y una cocina que ha sabido mantenerse fiel a su esencia hacen de este lugar mucho más que un clásico: sigue siendo, probablemente, uno de los mejores restaurantes chinos de Madrid.