El Reina Sofía desnuda a Dalí en una retrospectiva sin precedentes

Abrió sus puertas hace apenas tres semanas y sin embargo, ya ha sido definida por muchos la exposición del año, que con toda probabilidad batirá todos los récord de visitas. De momento, acaba de registrar las 790.000 en el Centro Pompidou de París. Por si quedaba alguna duda, estamos hablando de la retrospectiva sobre Salvador Dalí en el Museo Reina Sofía (C/ Santa Isabel, 52). 

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Dalí es un pintor que siempre tuvo enorme respecto por sus predecesores, entre los que destacamos Velázquez, Rafael o Rembrandt, pero que también se interesó por experimentar nuevos lenguajes y nuevos ámbitos. Las once secciones de la muestra abarcan todas estas facetas del artista, presentando más de 200 piezas procedentes de importantes instituciones, colecciones privadas y de los tres depositarios principales de la obra de Salvador Dalí: Fundació Gala-Salvador Dalí (Figueres), Salvador Dalí Museum de St. Petersburg (Florida) y el mismo Reina Sofía.

Además, podemos contemplar una treintena de obras inéditas en España, entre las que encontramos Alucinación: seis imágenes de Lenin sobre un piano, El Ángelus de Gala, Bañistas, Niño geopolítico contemplando el nacimiento del hombre nuevo o Symbole agnostique. Aunque, la etapa surrealista representa, sin duda, el núcleo de la exhibición, centrando su atención en el método paranoico-crítico desarrollado por el artista como mecanismo de transformación y subversión de la realidad.

Empezamos el recorrido con varios autorretratos de Dalí, uno de cuando tenía 15 años, el retrato de su hermana y el del padre, entre otros. Seguimos con el imaginario colectivo desarrollado en la Residencia de Estudiantes, donde podemos ver los dibujos de la serie Putrefactos, de mediados de los años 20 o Retrato de Buñuel, entre otros.

En la sección del surrealismo, encontramos El Gran Masturbador, junto con otros de los elementos obsesivos de la poética de Dalí, casi todos pertenecientes al mundo onírico y estrictamente relacionados con Freud. Esta área es una de las que mejor refleja la imaginación desbordante del artista.

En la sala de El Ángelus vemos la relectura que el autor hace de la obra de Jean-François Millet. La figura femenina representa una mantis religiosa que, tras el apareamiento, está a punto de comerse al macho. Mientras que, la figura masculina, justo antes de ser devorada, utiliza el sombrero para tapar sus órganos sexuales. Dalí adivina un arrepentimiento de Millet: la presencia del féretro de un niño (entre las dos figuras), que será confirmada por una radiografía de la obra original.

Premonición de la guerra civil, El rostro de la guerra, White Aphrodisiac Telephone o Veston aphrodisiaque son algunas de las obras que podemos ver en las secciones dedicadas a la guerra o al Surrealismo después de 1936. Mientras que, Cabeza rafaelesca estallando o La máxima velocidad de la Madonna de Rafael protagonizan, entre otros, el espacio destinado a acoger los trabajos relacionados con la segunda guerra mundial y la catástrofe nuclear de Hiroshima y Nagasaki. De hecho, Dalí tuvo especial interés por los progresos referentes a la fusión y fisión nucleares.

En La vida secreta observamos los treinta dibujos incluidos en autobiografía La Vida Secreta de Salvador Dalí. Y en Escenarios podemos conocer sus colaboraciones cinematográficas con Hitchcock (Spellbound) o Walt Disney (Destino), así como sus creaciones para montajes teatrales.

Por último, El enigma estético enseña las obras de Dalí a partir de los años 60. El artista experimenta con la holografía o la estereoscopía y su papel como agitador de masas se refuerza en los happening y performances que concibe y protagoniza. Siempre en esta sección se muestra su última obra, Cola de golondrina y violonchelos.

La comisaria Montse Aguer nos recomienda ver la exhibición más de una vez, para apreciar mejor todas las facetas del artista de Ampurdán, un autor rompedor y al mismo tiempo, popular. Además, la falta de tiempo no es excusa. Del 21 de agosto al 2 de septiembre, el museo abre hasta las 23 horas los lunes, miércoles, jueves, viernes y sábados (a partir de las 19 horas con entrada gratuita), a excepción de los domingos que mantiene el horario de cierre a las 19 horas (a partir de las 15 horas con entrada gratuita). Además, los días 30 y 31 el horario se amplia hasta la una de la madrugada (desde las 19 horas con entrada gratuita).

¿Y si os dijéramos que Dalí también se come? Es la propuesta del hotel Westin Palace (Plaza de las Cortes, 7) que nos acerca a los gustos gastronómicos de ese gran genio, a través de un menú degustación, que incluye huevo de codorniz pochado, botarga rallada y espárrago blanco;  cordero lechal de oveja con verduras de primavera, setas y judías; o piruletas de chocolate, entre otras delicias.

Fotos del Museo Reina Sofía y de Deylin Gutiérrez 

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