Hubert de Givenchy, “un paseo por lo bello”

Así define su comisario, Eloy Martínez de la Pera, la exhibición del Museo Thyssen (Paseo del Prado, 8) que podemos ver hasta el 18 de enero de 2015. Por fin, la pinacoteca dedica una muestra a la moda y se estrena con la retrospectiva del último gran maestro de la alta costura que está entre nosotros. Sin duda, una exposición de gran importancia histórica a nivel universal. Quizás fue por ello que el modista apenas dudó antes de aceptar la propuesta.

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“Quiero mucho a España y había que ir, era una ocasión única”, señala el creador francés, gran admirador de Cristóbal Balenciaga, que apoyó la puesta en marcha del Museo, siendo además Presidente Fundador de su Fundación. Por esta encomiable labor y por otros méritos, como sus donaciones al Museo del Traje de Madrid, el gobierno español galardonó a Hubert de Givenchy con la Orden de las Artes y las Letras en el año 2011.

La exposición está ideada por el propio Givenchy, que es también coleccionista de arte o, como prefiere definirse él, “seleccionista”. “Ha estado presente con humildad, dando ideas, los textos de la sala son del modista”, añade Guilelrmo Solana, director del museo, quien define Hubert de Givenchy “una muestra de impactante belleza”, precisando ser “un visitante admirador, que no conocedor”.

Las obras del diseñador dialogan con las bellas artes. Observando su elegancia a la hora de usar el color, podemos apreciar de forma especial la influencia en sus diseños de los grandes pintores de la historia y cómo ha sido capaz de trasladar y transformar lo expresado en determinados lienzos, como las dos obras de Sonia y Robert Dealunay presentes en este espacio, haciéndolos suyos y dando lugar a algunas de sus creaciones más destacadas. Estas conexiones continúan en otra sala, donde se establece una relación directa entre cuadros de Miró, Rothko, Ernst, Fontana o van Doesburg con algunos de sus vestidos más espectaculares.

La influencia de la pintura en su trabajo queda patente en casi todas sus creaciones, que aúnan la belleza intemporal de la elegancia clásica de la alta costura con el espíritu innovador y rupturista del arte de vanguardia. Algo que notamos muy bien en los trajes de novia y vestidos de noche presentes en la muestra.

Este “paseo por lo bello” recorre casi 50 años, desde la apertura en 1952 de la Maison Givenchy hasta su retirada en 1996. Alrededor de 100 de sus mejores vestidos, procedentes de museos y colecciones privadas de todo el mundo y muchos de ellos inéditos para el público. Hay alusiones al cine (Desayuno con diamantes, Sabrina, etc.) o a la política (se expone el vestido que llevó Jackie Kennedy en la recepción oficial que dio el general De Gaulle durante la visita oficial a Francia del presidente de los EE.UU., John Fitzgerald Kennedy, en 1961). En definitiva, se exhibe la historia de la moda y al mismo tiempo, la moda como expresión del espíritu y la cultura de una época, que ha contribuido a forjar nuestra cultura.

La amistad con Audrey Hebpurn inició en 1954, durante el rodaje de Sabrina, nos desvela el estilista, y se prolongó durante toda la vida de la actriz. La misma declaró que “la ropa de Givenchy es la única con la que me siento yo misma. Es más que un diseñador, es un creador de personalidad”. Por su parte, el modista dice de ella: “Era íntegra, sabía llevar un traje mejor que nadie, sigue presente entre nosotros, la juventud de hoy se identifica con ella”.

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La visita comienza con la famosa blusa Bettina, llamada así en honor de una de las modelos más bellas de la época y amiga del diseñador. A partir de un material tan simple como la tela blanca de algodón de camisa para hombre, Givenchy realiza una prenda con cuello abierto y mangas adornadas con bordado inglés. “Esta blusa dejó claro que estábamos delante de un genio” señala Eloy Martínez de la Pera. A la blusa le siguieron otras creaciones surgidas de una imaginación adelantada a su tiempo, como unos vestidos de noche con el cuerpo suelto que podían llevarse también con falda o pantalón; elementos intercambiables que se dejaban a la imaginación y estilo de las clientas para combinarlos entre sí, de ahí su nombre: Separates.

Hubert de Givenchy es un homenaje al oficio de los sastres, la mayoría de las veces anónimos, y la familia del autor de la que heredó el sentido del bello, el respeto por los artistas o la pasión por los tejidos. Un tributo a algo que quizás ha llegado a su fin. “Ahora están las modas, no la moda. La alta costura tiene que ser irreprochable, bien hecha, hay que pensar, el corte es fundamental. Ahora se hacen las cosas sin pie ni cabeza. Trabajábamos con unos tejidos preciosos, había complicidad con las obreras, las ganas de crear no tenían fin y el contacto con los clientes también era diferente”, afirma el estilista.

Cenit de la elegancia y la sofisticación, su obra es preciosista y artesanal, tal y como se aprecia en bordados y muselinas. En la muestra de vestidos que combinan el blanco y el negro, Givenchy introduce la que será una de sus mayores señas de identidad: la maestría en el trabajo con el color negro. Asimismo, consiguió por primera vez un arte inigualable en el uso impecable del color negro con la culminación y popularización del famoso little black dress, una pieza de indumentaria que se convirtió desde entonces en indispensable en cualquier armario. En estos vestidos de aparente sencillez es donde mejor se aprecia la pureza de líneas y volúmenes que el maestro Givenchy sabía dotar a sus creaciones bajo la permanente influencia de Balenciaga.

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Un nuevo ciclo de cine acompaña también esta exposición. Se ha programado una decena de películas que se pueden ver los sábados, con acceso gratuito, desde mediados de noviembre hasta que finalice la muestra.

Además, en la tienda del museo, podemos adquirir una selección de bolsos en tela de diversos tamaños y estampados, un paraguas, abanicos con la firma del modista francés, así como L’Interdit, el perfume creado por Hubert de Givenchy para Audrey Hepburn, y otras fragancias míticas del autor.

Más exhibiciones en el Museo Thyssen

Con motivo de la programación de la zarzuela Carmen de Bizet en el Teatro de la Zarzuela, el Museo Thyssen-Bornemisza expone una pequeña muestra de 20 obras dedicada al mito de Carmen a través de las colecciones españolas, que suelen vestir las paredes de la pinacoteca de Málaga. Desde los tiempos de la novela homónima de Prosper Mérimée, en 1845, hasta los trabajos de Ramón Casas y Picasso, autor del libro ilustrado Le Carmen des Carmen (1964), pasando por las pinturas del costumbrismo andaluz (con un boceto de las famosas Cigarreras de Gonzalo Bilbao). La exhibición se completa con libretos y partituras del estreno de la ópera de Georges Bizet en formato Zarzuela en Madrid y Barcelona, en 1887 y 1890 respectivamente.

Todos los sábados, hasta el 9 de noviembre de 2014, en el Salón de Actos del Museo, se proyecta un ciclo de cine con películas de Otto Preminger, Jean-Luc Godard y Carlos Saura, entre otros.

No dejes de hacerte con el folleto de la exposición. Tuvimos el placer de asistir a una visita guiada, ofrecida por el patrocinador, Ferrero Rocher, y podemos admitir que las explicaciones son fundamentales para apreciar esta pequeña selección.

Además, recuerda que todos los lunes la visita a la colección permanente del museo es gratis, de 12 a 16 horas!!

Más moda y arte en el Museo del Traje

La revista GQ y el Museo del Traje dedican una muestra a la moda y la identidad masculina de los veinte últimos años, la primera retrospectiva de estas características que se lleva a cabo en Europa.

La componen piezas exclusivas que van desde el esmoquin diseñado por Tom Ford para Daniel Craig en Quantum of Solace (2008), al esmoquin de lunares creado por Dolce & Gabbana para Lionel Messi, el look lucido por el actor Adrien Brody en el desfile de Prada de otoño invierno 2012 o el traje de Louis Vuitton llevado por Andrés Velencoso en la campaña que le lanzó a la fama y que protagonizó con Jennifer López. También podemos ver unos ‘manolos’ para hombre, unos zapatos de Salvatore Ferragamo de Andy Warhol o una chaqueta de matador cedida por el torero Miguel Ángel Perera.

Las fotografías de artistas como Paolo Roversi, Inez van Lamsweerde & Vinoodh Matadin, Sebastian Kim, Giampaolo Sgura, Peggy Sirota, Tony Kelly, Javier Salas o Eugenio Recuenco complementan este recorrido único en su género.

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