Tailandia, el destino que nunca pasa de moda

Tailandia es uno de los destinos más concurrido de todos los tiempos y para todos los bolsillos. Lo mismo te encuentras con el mochilero que está de año sabático que con el empresario ‘forrado’ que se toma unos días de relax en una playa paradísiaca, pero lo que más llama la atención es que todavía hay lugares que apenas están revolucionados por el llamado turismo de masa.

Nuestro recorrido prevé unas cinco etapas: Bangkok, Ayutthaya o Pai, Chang Mai y un par de playas del Mar de Andamán.

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A la hora de reservar el vuelo podéis encontrar buenas opciones con British Airways (una muy buena compañía para viajes intercontinentales), pero seguro que sois todos unos expertos en encontrar chollos, sobre todo si voláis en temporada baja y reserváis con tiempo.

Como lo más conveniente suele ser coger un vuelo de ida y vuelta de la misma ciudad, tenéis que decidir si ver Bangkok al principio o al final del viaje. Unos tres días son más que suficientes para conocer la ciudad.

Ayutthaya

Nosotros optamos por coger un tren para Ayutthaya (baratísimo, 15 baht, y con salidas muy frecuentes), el segundo día de haber llegado a Tailandia.

Las ruinas de ese lugar forman parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1991, puedes visitarlas de 8 a 16 horas, en bici, en elefante o en tuk tuk (muy importante, negocia el precio).

Entre los imprescindibles de esta localidad, destacamos Wihaan Mongkhon Bophit, que alberga uno de los budas de bronce más grandes del país, de 17 m de altura; Wat Phra Mahathat, en la que se encuentra una de las imágenes más fotografiadas de Ayutthaya: una cabeza de Buda en arenisca misteriosamente apresada entre las raíces de un árbol; Wat Ratburana, su prang es una de las más destacadas de la ciudad, con elaboradas talas de lotos y criaturas míticas; Wat Suwan Dararam, que sobresale por su mezcla de estilos; y Wat Phra Si San Phet, sus tres stupas son quizás la imagen más icónica de Ayutthaya.

Si os queda algo de tiempo, podéis pasear por el mercado flotante y el mercado nocturno de Hua Raw, una muy buena opción para cenar platos tailandeses y musulmanes, en una sencilla mesa junto al río.

Chang Mai

Ahora bien, si no sois unos apasionados de ruinas, os recomendamos que evitéis esta etapa y viajéis a Chang Mai. Si tenéis tiempo y ganas podéis ir en tren (alrededor de 35 euros, 10 horas). Elegid los asientos de abajo y sin aire acondicionado, si queréis dormir y no queréis empezar el viaje con un buen constipado. Es una buena opción si queréis mezclaros entre locales y mochilleros, además, todos disponen de vagones restaurantes. Los vuelos de Bangkok a Chang Mai tampoco son muy caros.

Una vez llegados a la estación o aeropuerto, algún conductor de tuk tuk querrá llevaros a vuestro hotel/hostal, y si no lo habéis reservado os aconsejarán algún alojamiento que se ajuste a vuestras necesidades. Os recomendamos elegir una propuesta en la ciudad antigua y negociar la tarifa del recorrido.

Hay que dedicar un día de esta etapa al circuito a pie de los principales templos y sitios te interés turísticos de la ciudad. Cubrid hombros y rodillas o llevaos unos pañuelos (en algunos templos de Bangkok se paga por alquilar uno).

Wat Phra Singh, la imagen más venerada de Chang Mai, bello y típico ejemplo de arquitectura Lanna-; Wat Chedi Luang; Wat Phan Tao, un minúsculo templo de teca más fotogénico que venerado; Wat Chiang Mai, 100% lanna, el más antiguo de la ciudad; el Centro de Arte y Cultura de la ciudad de Chiang Mai; y el Centro de masaje de la cárcel de mujeres de Chang Mai, que forma parte de un programa público que proporciona experiencia laboral a presas a punto de cumplir condena, componen el circuito. Esas masajistas emplean la misma técnica del centro del templo Wat Pho de Bangkok, todo un referente en materia. El foot massage o el de 2 horas merecen mucho la pena.

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Para comer algo, podéis parar en Blue Diamond, un café de la zona mochilera especializado en arroz.

Fuera de la ciudad, pero imprescindible, está el Wat Phra That Doi Suthep, importante centro de peregrinación, uno de los más sagrados del norte, ubicado en una boscosa montaña, en el medio de un parque nacional repleto de rutas de senderismo y de ciclismo de montaña. Para llegar hay que subir una escalera de 306 escalones, para los menos deportistas hay un tranvía.

Chang Mai es el centro artesanal del país, por lo que no hay que perderse el Saturday walking street o el Sunday walking street, ideales tanto para comer como para comprar. Se encuentran en la Petonal Th Chang Khlan, entre Th Tha Phae y Th Loi Kroh. En Tailandia, al igual que ocurre en los países árabes, es muy común regatear. Haceos con uno de esos bolsos ‘étnicos’ que se han puesto tan de moda, están a dos duros!!

Entremedio hay el mercado nocturno de Chang Mai que ofrece antigüedades y tiendas de artesanía. Mientras que, al otro lado de la calle hay el bazar nocturno de Galare, donde podemos adquirir ropa de calidad y menaje para el hogar.

Si os interesa conocer la cara más moderna de la ciudad, os aconsejamos un paseo por Th Nimmanhaemin, avenida y bocacalles están repletas de bistrot, cafés, bares modernos, tiendas y espacios de arte. Haceos con un ejemplar de Citylife Chang Mai para ver qué se cuece por allí.

Pai

El personal del hotel u hostal de Chang Mai estará encantado de asesoraros acerca de excursiones en rafting o trekking, así como de cursos de cocina con visita al mercado. Otra opción puede ser coger un autobús para Pai (150 baht, muy frecuentes) y realizar alguna de esas actividades allí. Un montañoso valle casi de postal rodea esa localidad, hay muchos alojamientos tranquilos fuera de la vía principal, un animado ambiente artístico y musical y varias cascadas cercanas que merecen una visita, sobre todo al término de la estación lluviosa (oct. Ppios dic.). La Nam Tok Mo Paeng tiene un par de pozas aptas para el baño.

Koh Lanta y Koh Jum

Tras un par de días en Pai, podemos volver a Chang Mai rumbo a Krabi y las playas del Mar de Andamán. Una vez llegados al aeropuerto hay varias opciones para alcanzar las islas. Cuanto menos masificado será nuestro destino más difícil será alcanzarlo, dato muy importante a tener en cuenta, si no vamos a poder estar mucho tiempo en las islas.

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Nosotros optamos por Koh Lanta, la mayor de las más de 50 islas que componen el archipiélago autónomo. Las playas del norte están concurridas pero son divertidas, mientras que el ambiente se relaja hacia el sur. Os recomendamos reservar alguna excursión de un día para hacer submarinismo o snorkelling. El resort (bungalows a pie de playa ya no de madera, desde el tsunami de 2006, pero igual de bonitos) suele ser el tipo de alojamiento que predomina en todas las islas. Nosotros escogimos Paragon, de propiedad de una familia muy peculiar. Te ofrecen desde masajes hasta buenos desayunos, pasando por cócteles y happy hours. Preparan comida thai e internacional, todo casero, aunque hay más opciones para comer en la orilla del mar a precios baratos. También en esta isla suelen organizar fullmoon parties, menos famosas que las de Kho Phangan pero muy entretenidas.

Nuestra segunda parada playera fue Koh Jum, no muy famosa pero una joyita. Nos alojamos en el resort Golden Pearl, a pocos metros del Rock bar y otros chiringuitos raggae. Ese pequeño poblado musulmán, más o menos lleno dependiendo de la época del año, responde a todas las características de una isla ‘desierta’.

Bangkok

Hay varias opciones para alcanzar el centro de la ciudad desde el aeropuerto. Podemos coger el skytrain o regatear la tarifa con un taxista (si tienen taximetro mejor, suele ser muy barato, casi más que el metro, si viajas en compañía).

Para movernos dentro de la ciudad, el Chao Phraya Express es una de las opciones de transporte más pintorescas y eficientes, los billetes cuestan de 13 a 32 baht. En Bangkok es mejor evitar al máximo los tuk tuk, son unos liantes!!

Es imprescindible visitar el Wat Phra Kaew y Gran Palacio (usado por el rey en ocasiones especiales). De exuberante arquitectura y venerado en todo el país, este antiguo complejo real enclaustrado es el punto de interés más célebre de Bangkok y cuenta con bellos murales wat.

La estructura más grande del palacio es el Chakri Mahaprasat, el salón del Gran Palacio. Su exterior combina de manera muy peculiar formas del renacimiento italiano y tailandesas tradicionales. Cada ala está rematada con un mon-dòp, un chapitel profusamente ornamentado que representa una adaptación tailandesa del santuario hinduista.

Wat Phra Kaew es también conocido como el templo del buda esmeralda, ubicado en un bòth de decoración fantasiosa y custodiado por unas parejas de gigantes míticos. El buda esmeralda está sentado en lo alto de un altar elevado y es apenas visible entre tanto dorado. La diminuta figura siempre va ataviada con vestimentas reales, una para cada estación (calurosa, fría y lluviosa).

El precio de la entrada al complejo incluye el parque del palacio Dusit con su mansión de teca Vimanmaek y el salón del trono de Abhisek Dusit, un buen ejemplo de arquitectura refinada. Las formas recargadas de influencia victoriana y los pórticos moriscos crean un exterior imponente y distintivo tailandés.

Otro templo que merece la pena ver es el Wat Arun. Desde el Tha Tien el ferry que cruza el río os lleva hasta este templo de aire marcial con una stupa de estilo jemer. Precursor de Bangkok tras la caída de Ayutthaya, una mirada más próxima descubre que el capitel, aparentemente de granito, está recubierto con elaborados mosaicos de porcelana.
Trok Tha Wang, de nuevo en la orilla este, es un tesoro de arquitectura clásica de Bangkok y guarnciones ribereñas, como en tantas ciudades portuarias asiáticas.

Por último, es obligatorio parar en Wat Pho, que cuenta con el buda reclinado más grande (representa el paso al nirvana, la muerte de buda), de 46 m de longitud y 15 m de altura. Este templo contiene la mayor colección de budas en Tailandia y es el centro de educación pública más antiguo del país, así como centro nacional para la enseñanza y la preservación de la medicina tradicional tailandesa, que incluye el masaje tailandés. La famosa escuela de masaje del templo posee dos pabellones dentro del recinto y salas adicionales en dependencias exteriores.

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No dejéis la ciudad sin pasear por el Barrio chino, la zona de Sukhumvit (área comercial repleta de hoteles en la que suelen concentrarse las protestas) y Khao San Road, la calle de los hostales, que no duerme nunca. Llena de gente extravagante, lo tiene todo para que hagas las compras más divertidas.

Eso sí, si queréis huir de la fiesta y el ruido, a la hora de dormir, buscad algo detrás del templo. Nosotros nos alojamos en Lampu Tree Hotel (1500-2100 baht, con aire acondicionado y desayuno buffet incluido). Bien asentado, cuenta con entorno tranquillo a orillas del canal, un bar en la azotea, piscina, internet, un restaurante, habitaciones bonitas y acogedoras. Ideal para sobrellevar las calurosas temperaturas de Bangkok en verano.

Tampoco os perdáis el mercado flotante que se celebra entre los canales del centro de la ciudad y que está frecuentado también por hogareños (a diferencia del otro fuera de la ciudad, que es más turístico). Podéis contratar un paquete turístico que incluye un viaje en barco, un paseo en tierra firme, así como la visita a las casas habitadas por tailandeses, entre otras cosas. Por lo general, encontráis muchos puestos de frutas frescas, flores de mil colores y puestos donde poder comer.

A tener en cuenta

Os cansareis de ver al Rey en todas partes y de todos los colores.

Recordad llevar un anti mosquitos, lo necesitareis y mucho.

Si no os gusta el lemon grass, lo vais a tener crudo, está casi en todos los platos de cocina típica.

La gente es silenciosa y muy amable. Tailandia es uno de los países en los que es muy fácil viajar solos, también para las mujeres. Todas son facilitades para el viajero. En cualquier lugar podemos reservar tickets, excursiones, trasbordos, etc. y todo a precios aún muy asequibles, a pesar de ser un destino muy concurrido.

Qué comer

Es obligatorio probar la papaya salad, el sweet sticky rice with mango (arroz con mango), el green and red curry with chicken, el chicken in coconut milk hot and sour prawns soup (sopa caliente de gambas con pollo con leche de coco), el stir fried holy basil with chicken ( salteado en wok de albahaca frita con pollo), el stir fried cashew nut with chicken (salteado en wok de anacardos fritos con pollo) y el fried noodle thai style pad thai (a base de fideos de arroz con huevos, salsa de pescado, salsa de tamarindo, pimiento rojo, y cualquier combinación de brotes de soja, gambas, pollo, o tofu, decorado con cacahuetes picados y cilantro). Éste plato, símbolo de la cocina thai, se sirve habitualmente con una rodaja de lima y el zumo de esta fruta se añade a la receta como condimento.

No tengáis miedo a comprar fruta por la calle, leche de coco, helado de coco… Esta todo buenísimo!! Y para recargar pilas, pedid un m150 (redbull thai).

Tailandia en Madrid

Cuando volváis de vuestro viaje, podéis volver a saborear Tailandia en The Garden2112 (C/ Arturo Soria, 207), ideal para vuestros momentos más románticos.

Y si os quedasteis con las ganas de aprender el modelado floral de frutas en técnica tailandesa, puedes visitar el estudio ER Flowers de Elena. Enseñan a modelar flores en arcillas poliméricas. Composiciones florales, ramos de novia, complementos para el pelo, bisutería, etc. Cada una de las creaciones florales es una pieza única e irrepetible. Cada pétalo, sépalo, tallo, hoja u otra parte de la flor es cuidadosamente esculpida y coloreada con pintura al óleo y pasteles. Las flores llegan a alcanzar un increíble aspecto real. Si no sois muy manitas, puede ser una idea interesante para un regalo o una boda diferente.

Fotos de Inma Janeiro

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