Aiò o cómo la pizzetta sarda cambió la vida de Marcello y Andrea

Esta tarde hemos estado en Aiò (Corredera Baja de San Pablo, 25). Satisfaction de los Rolling Stones y un mural sardo nos dan la bienvenida. Pablo Neruda y su cartero nos advierten: “ El hombre quiere ser pez y pájaro, la serpiente quisiera tener alas, el perro es un león desorientado, el ingeniero quisiera ser poeta, el mosquito estudia para ser golondrina, el poeta intenta imitar al mosquito pero el gato quiere ser gato”.

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Marcello, uno de los dueños del bar, precisa que han querido ponerlo, como pequeño guiño a los madrileños.

La historia de Marcello y Andrea, el otro encargado de Aiò, es la historia de dos pizzeros improvisados. Un ingeniero que perdió su trabajo, debido a la guerra en Libia uno, un experto de marketing que trabajó 7 años al servicio de la moda en Milán, el otro.

Un buen día decidieron ponerse a promover la pizzetta sarda en Madrid. “La idea viene de lejos”, añade Marcello, “durante mi Erasmus en Asturias, hace seis años, me extrañó mucho que Telepizza fuera la referencia por excelencia de la pizza italiana en España”.

Y así, el pasado mes de noviembre dieron con el local perfecto y empezaron el proyecto de Aiò: un bar, restaurante y cafetería especializado en cocina sarda, que abrió sus puertas en febrero.

Además de la pizza, podemos comer varios tipos de pastas, tartas, mousse, tiramisú, por un total de 10 platos, que prevén ampliar con quesos y salchichas de Cerdeña, y otras especialidades. Todo es casero, “compramos frutas y verduras en el frutero del barrio, así como las carnes, proceden todas del carnicero de al lado”, afirman Marcello y Andrea.

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Pero, ¿qué tiene de especial la pizzetta sarda?

“Tiene una masa fina, es redonda, se cuece en una bandeja de hornear y es muy fácil de comer mientras andas, porque se puede doblar”.

Aiò es también un parking para bici, contadme cómo surgió la idea.

“En Malasaña todo el mundo va en bici, nosotros también, no somos fanáticos, pero nos parecía una buena idea dar este servicio añadido a nuestros clientes, ya que disponemos del espacio necesario”.

¿Es verdad que también vendéis los muebles?

“Digamos que casi todo lo que nos rodea es material reciclado, la pared es de palets, muchos muebles vienen de la calle y hay algunas piezas que proceden de la tienda Labrocanterie del Rastro y hemos pensado, ¿por qué no venderlos, si a la gente le gustan?”

Entre una caña y una charla con algunos incondicionales del bar, propongo a Marcello y a Andrea que contesten a mis preguntas para italianos en Madrid. Y los dos aceptan de buen grado.

¿Si pudierais trasladar algo de Madrid a vuestra ciudad o a Italia, qué sería? Y ¿viceversa?

“De Madrid a Italia trasladaríamos vivir la calle y el sentido cívico. De Cagliari a Madrid, el mar y 10 minutos de silencio, la pizza ya la hemos traído!!”

¿Os gustaría contarnos alguna anécdota en la que pensasteis “ Esto en Italia habría ocurrido de otra forma…”

“Los singles felices a cualquier edad, las parejas de mayores que se toman su caña hasta la 1 de la mañana, salir solos y no sentirse bichos raros, esto en Italia no existe”.

Por último quisiéramos algunos tips sobre:

Un lugar donde daros un capricho:

Heladería La Romana en Hortaleza y Retro city, una tienda de música y objetos vintage.

Un parque donde leer, hacer deporte…

Retiro, Templo de Debod y Madrid Río.

Vuestro barrio favorito:

Malasaña. “Marcello no había cruzado aún la Gran Vía tras dos meses de vivir aquí!!”, añade Andrea.

¿Salís esta noche? ¿Dónde iréis?

“A un nuevo local que acaban de abrir The Passenger. Los domingos solemos ir al BarCo, les llevamos nuestras pizzas y nos quedamos para escuchar la jam session. También nos gustan José Alfredo, Fabuloso, Irreale y su cerveza artesanal”.

¿Tú también eres un italian@ en Madrid y te interesa compartir con todos nosotros tus proyectos profesionales y tus pistas sobre esta fascinante ciudad? Escribe a morenamorante@gmail.com.

Fotos de Bárbara Ferrer

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