La terraza de San Antón: mi plan A del verano

Que si tiene unas vistas espectaculares, pero no se come muy bien, que si tiene una estrella Michelín, pero es inaccesible, que si ofrece una relación precio calidad aceptable, pero el ambiente no nos acaba de convencer… Elegir una buena terraza en verano no es tan fácil como  parece. La de San Antón (Augusto Figueroa 24 – 3ª planta), por ejemplo, reúne algunos de los requisitos que busco.

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Empezando por las copas. De primeras marcas y bien servidas. Porque después de una cierta edad, la cuestión no es beber mucho, sino es beber un combinado de calidad. Uno de los clásicos que suelo pedir es el gin tonic, mientras que, opto por el daiquiri de fresa, cuando quiero salirme de la rutina.

Cuanto a las tapas, soy adicta al jamón ibérico 5j, las mini hamburguesas y las croquetas de jamón ibérico 5j del ‘pica-pica’ del lounge. Si quiero darme un homenaje, reservo una mesa en el otro espacio de la Cocina de San Antón. Apenas necesito echar un vistazo a la carta, casi nunca renuncio a pedir el salmorejo, el solomillo ibérico al Pedro Ximénez o el ceviche de pulpo. Y el choco chocolate – un postre con peta zetas y polvo de oro – no puede faltar en esas cenas en las que quiero mimarme, sin pensar demasiado a las calorías.

Tal y como comenté en el blog de la Cocina de San Antón, esta terraza suele ser mi plan A del verano, sobre todo cuando vienen a visitarme. Porque todos tenemos ese amigo anti-carnívoro o que puede comer poco o nada de una carta habitual. De hecho, aquí podemos encontrar una amplia variedad de propuestas vegetarianas y un par de recetas para celíacos (pasta salteada con ajetes y guindilla monte y mare y solomillo Ibérico a la parrilla con compota de manzanas caramelizadas).

¿Cuánto nos puede salir una cena con vistas al barrio de Chueca? Alrededor de 25 euros. Además, poder estar rodead@s de gente guapa no tiene precio :-).

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