El Mentidero Café: entras por la decoración, vuelves por el servicio

(El local se ha trasladado a la calle Alameda, 6). Este coqueto café bar llama la atención por su decoración muy cuidada, hasta el mínimo detalle. Las lámparas, las mesas, las sillas, los apliques… Todo nos traslada a los años setenta. 

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Los catálogos de arte, las revistas de moda y tendencias, y la señal de WiFi nos recuerdan que estamos en 2013, ¿una pena verdad?

Será mejor pedir algo de beber. Pedimos una cerveza Cibeles, la primera marca de cervezas artesanales de Madrid. Quique, el simpático cocinero y encargado de El Mentidero Café nos avisa de que hoy es jueves y que tienen una oferta irrechazable para nosotros: un delicioso afterwork, al pedir dos cañas o dos vinos.

Una ensalada Waldorf, paté de Anchoas de Santoña, un dimsum de lacón a la gallega, un tsatziki con tostadas con pasas y un flamenquín ibérico con espárragos blancos, son nada más nada menos, los platos que acompañan nuestro merecido momento de descanso después del trabajo.

Mientras disfrutamos del ambiente, la música, la comida y de la amabilidad de Quique, mi mirada cae sobre una pizarra en la que se describe un suculento brunch dominguero: sandwich vegetal, medias lunas de jamón york y crema de queso, macedonia, batido de plátano y muchas otras propuestas, todas con un toque internacional.

Japonesa, italiana, francesa o libanesa. A este café bar le gusta curiosear en todas las cocinas del mundo, renovando constantemente su carta. Cremas frías o calientes, empanadas, quiches, quesadillas, tartas. Cada domingo El Mentidero Café nos sorprende con una receta diferente.

Y lo que más me gusta es que se han subido al carro del brunch, pero lo han hecho con sentido común. De hecho, nos ofrecen alrededor de ocho platos al precio de 15 euros. El domingo que viene volvemos y a ver si hallamos un nuevo descubrimiento…

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